Rusia ultima su vacuna, que ya ha sido administrada a los más ricos del país

El Ministerio de Defensa de Rusia anunció el lunes que ha concluido de forma exitosa de la fase de pruebas clínicas de una vacuna contra la COVID-19 realizadas conjuntamente con el Centro Nacional de Epidemiología y Microbiología Gamaleya. Se espera que en agosto comience un ensayo de fase III más amplio, que involucrará a varios miles de personas.

Según la nota de prensa, «los resultados de los últimos análisis muestran de manera inequívoca que todos los voluntarios desarrollaron una respuesta inmunitaria como resultado de la vacuna». Fueron vacunados el pasado 23 de junio y el próximo 4 de agosto se les realizará una serie de análisis de control para confirmar estos resultados y la inocuidad de la vacuna, que no causó de momento complicaciones ni efectos secundarios o reacciones indeseadas. Sin embargo, la intensidad o duración de su respuesta inmunológica aún no está clara.

Elena Smolyarchuk, jefa del Centro de Investigación Clínica sobre Medicamentos en la Universidad Sechenov, posó sonriente el lunes con voluntarios a los que se administró la vacuna rusa. «La mañana del 20 de julio un segundo grupo de voluntarios fue dado de alta», señaló Defensa en un comunicado, en el que precisó que las pruebas clínicas se llevaron a cabo en el Hospital Militar Central Burdenko, en Moscú.

El proyecto de la vacuna de Gamaleya está basada en adenovirus humano, un virus del resfriado común, mezclado con la proteína del SARS CoV-2 para estimular una respuesta inmune. Tiene algunas similitudes con una vacuna desarrollada por la corporación china CanSino Biologics, que ya está en fase 2 de ensayos en Canadá.

La vacuna Gamaleya, financiada por el Fondo de Inversión Directa de Rusia y respaldada por el Ministerio de Defensa, completó en un primer momento un ensayo de fase 1 con personal militar. Pero ahora ha abierto el espectro de los participantes en sus pruebas. De hecho decenas de personas de la élite empresarial y política de Rusia han tenido acceso por anticipado a esta vacuna experimental contra la COVID-19, según publicó el lunes la agencia Bloomberg citando fuentes del proyecto médico.

Se trataría de altos ejecutivos de compañías como el gigante de aluminio United Co. Rusal. También estarían en esta lista VIP multimillonarios y altos funcionarios gubernamentales. Todos comenzaron a recibir dosis desarrolladas por el propio Instituto Gamaleya en Moscú a principios de abril.

Sus nombres no se conocen y el Kremlin fue preguntado el mismo lunes si el presidente ruso, Vladimir Putin, está entre los primeros receptores de esta ‘vacuna rusa’. El portavoz del presidente, Dimitri Peskov dijo: «Probablemente no sería una buena idea usar una vacuna no certificada con el jefe de Estado». Y aseguró no tener ningún nombre de los participantes.

ESPIONAJE O COLABORACIÓN

Por otro lado, la farmacéutica rusa R-Pharm ha firmado un acuerdo con AstraZeneca para que fabrique la vacuna COVID-19 que está desarrollando este gigante farmacéutico británico con la Universidad de Oxford, según se anunció el viernes. El acuerdo llega tras las acusaciones de Reino Unido, Canadá y Estados Unidos de que los piratas informáticos respaldados por Rusia estaban tratando de robar la investigación de la vacuna. No está claro qué información se recopiló en el supuesto ‘hackeo’ ruso.

Kirill Dimitriev, jefe del Fondo de Inversión Directa de Rusia, dijo en una entrevista el viernes que Moscú no necesitaba robar secretos ya que ya tenía este acuerdo con AstraZeneca para fabricar la posible vacuna británica en Rusia. La adquisición de la vacuna desarrollada por los británicos tiene el propósito de complementar, no reemplazar, la propia vacuna rusa, dijo Dimitriev, para quien las acusaciones occidentales de que Moscú ha tratando de robar secretos de vacunas son un intento de socavar la credibilidad de la propia vacuna de Rusia.

AstraZeneca ya había dicho el mes pasado que estaba en conversaciones con Rusia y otros países sobre acuerdos de suministro para su posible vacuna contra el coronavirus. Moscú entregaría la vacuna desarrollada por los británicos a otros países que la quieran, ha aclarado Dimitriev, que ha insistido varias veces en que el preparado en el que trabajan los rusos es «mejor» pero no ha facilitado pruebas de ello. Sí ha adelantado que él mismo es uno de los que ha recibido una dosis de la vacuna en pruebas.

La carrera mundial de vacunas que se está produciendo a nivel global es un pulso por el prestigio científico, pero también un escaparate en cuanto a cooperación internacional. Para Rusia, igual que para otros países, es primordial vacunar a su propia población lo más rápido posible para reanudar su actividad económica de manera plena.

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